Mi viaje a México DF

La semana pasada tuve la gran suerte de poder viajar a México DF por trabajo y quedarme dos días extra para poder recorrer la Ciudad, y fue un viaje increíble.

El vuelo de ida fue con una escala larga –6 horas—en Sao Paulo, pero que se compensó con creces cuando llegó el momento de abordar el vuelo al DF: no había nadie sentado a mi lado en la fila, así que pude dormir estirada entre los tres asientos, usando tres almohadas y las frazadas.

La parte de trabajo en sí salió muy bien y eso es un plus inmenso, saber que el viaje valió la pena y que tu presencia ahí ayudó a que se cumpla el objetivo.

Durante los días de trabajo me quedé en la parte sur de la ciudad –y cuando digo sur es muy al sur, México es inmensa. Como ahí estaba bastante lejos de los puntos turísticos-históricos que quería recorrer, para el fin de semana me mudé a un hotel “de diseño” en pleno centro histórico que fue un acierto por todos lados.

El hotel se llama Room Mate Valentina y está en plena Zona Rosa. O dicho de otra manera, está en pleno barrio gay, en una cuadra llena de barrios y boliches.

Había leído que el ruido por la noche no deja descansar bien, pero la verdad es que desde el piso 6 apenas si lo oía, y definitivamente no pudo impedir que caiga rendida las dos noches. Además, el hecho de que esa calle esté siempre en actividad me hizo sentir segura para ir y volver.

Sobre el aspecto turístico, me quedé con las ganas de ir a Teotihuacán porque llovió y no quería que me agarre una tormenta en plenas ruinas. Pero el tiempo que no pude pasar allí lo aproveché al máximo recorriendo la ciudad en el Turibus.

Turibus y Ceci forever <3[/caption] El Turibus es –como se imaginarán—un bus turístico, oficial de la ciudad de México. Por $165 pesos mexicanos (unos 12 dólares) te podés subir y bajar todo el día, te va relatando los datos más importantes de los puntos que recorrés, y te deja hacer dos circuitos: el Centro Histórico y el Circuito Sur. Si van al DF pero solo les da tiempo de hacer un solo circuito, hagan el del Centro Histórico sin dudarlo. Creo que hablarles del bagaje histórico y cultural de México está demás: sus culturas precolombinas fueron excepcionales; como la primera ciudad de la América colonizada los hechos fueron fascinantes (y muy tristes e injustos, también); y actualmente tiene una actividad culturan y social que sueño con ver en mi Buenos Aires querida.

Lo que les puedo decir es: si van a México, no crean que lo interesante está únicamente en las ruinas y las playas caribeñas. La ciudad tiene muchísimo para ofrecer.

Además de pasear un montón (y caminar hasta que me duelan los pies), pude encontrarme (y en algunos casos, conocer por primera vez) con amigos, algo que me puso super contenta. Conocer a Axel y Evaristo fue un placer, rencontrarme con Akira después de 2 años y medio fue una alegría inmensa, y pasar tiempo con Xime fue maravilloso (¡gracias de nuevo por toda tu ayuda!).

Ahora estoy en el aeropuerto escribiendo este post (que publicaré cuando llegue a casa), y no tengo nada de ganas de irme. Pero en vez de terminar esta breve historia de mi fugaz paso por el DF con una nota triste, la voy a terminar con una promesa: México, ¡nos volveremos a ver muy pronto!

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