Spa de lujo en Miami: mis recomendados

No voy a darles vueltas: amo los spas. Desde masajes hasta relajaciones con cuencos sonoros, estar dentro de un spa nos transporta por un rato a una dimensión paralela en la que podemos relajarnos y ayudar a nuestro cuerpo a recuperarse de todo el estrés al que lo sometemos a diario.

Durante mi viaje reciente a Miami tuve la suerte de experimentar tres spas diferentes (bueno, en realidad dos y medio, ya les explicaré) y de ahora en más pienso incluir una experiencia de este estilo en cada viaje: unos masajes para sacarse de encima la contractura del avión antes de empezar las vacaciones (o incluso un viaje de trabajo) hacen mucha diferencia.

Los spa que recorrí en Miami pertenecen a tres de los hoteles más lujosos: Nobu, Trump Doral y Mandarin Oriental. Pero muchísimos hoteles de distintos niveles tienen su propio spa, y de hecho no es necesario ser huésped para poder aprovecharlos.

Y como último dato antes de meterme de lleno con la reseña de estos tres espacios, julio y agosto son los meses de #MiamiSpa, donde todos tienen descuentos interesantes, así que si tienen planificado un viaje para esa época, háganme caso y aprovechen.

Nobu Spa

El spa del Nobu / Eden Roc es una joya escondida: detrás de la tienda de productos de bienestar, y en un espacio que no es evidente desde afuera, se esconde un spa gigante, con varias salas de masajes y tratamientos, spa húmedo, fitness center (éste accesible para cualquier huésped), salón de belleza y la sala de relajación más hermosa que vi en mi vida.

El tratamiento que pude probar aquí fue una sesión de masajes de una hora, con aroma-terapia y parafina en manos o pies (yo elegí pies). El masaje fue tan bueno que me quedé dormida por momentos, y la terapeuta muy amable y tranquila. La camilla tenía calefacción propia (como una almohadilla eléctrica pero en la camilla entera) y la ambientación, impecable.

La sala de relajación merece una nota aparte: un espacio luminoso y hermosamente decorado, con varias sillas y sillones para descansar, y bebidas y snacks para comer si uno quiere. Pero como una imagen vale más que mil palabras, véanlo con sus propios ojos:

Trump Doral Spa

Ubicado en su propio edificio dentro del inmenso complejo que es el Trump Doral, el spa de este hotel es también gigante, y se divide en dos: el spa de relajación, y un centro médico donde los clientes pueden ir a hacer tratamientos de salud. El que yo experimenté, por supuesto, fue el primero.

Unas escaleras majestuosas llevan al área de mujeres hacia la derecha, y la de hombres a la izquierda. Al ingresar a cada sección tenemos una pequeña sala de relajación, duchas y vestuario con todos los ammenities que puedan imaginarse. Los lockers son muy delicados, y la bata que me dieron me pareció la más linda que usé en un un spa en mi vida. O en mi vida en general también, para serles sincera.

En esta misma área funciona el “spa húmedo”, con hidromasaje, sauna, y hasta piscina de agua helada. Y una vez que uno está listo, va a las salas de tratamiento, que tienen acceso directo desde el área de hombres y la de mujeres. Esto no es un dato menor ya que en esta oportunidad lo que hice fue un masaje de 60 minutos para parejas.

Nos llevaron a una sala amplia con dos camillas eléctricas (al igual que en Nobu, cada camilla tenía climatización propia, y también podía ser operada por los terapeutas para ajustar altura y posición automáticamente).

Ambos terapeutas fueron muy amables y profesionales, ya que además de hacer muy bien su trabajo (es decir, unos masajes buenísimos), se preocuparon por que la presión fuera adecuada, y si nos sentíamos cómodos.

Al terminar, y después de darnos unos minutos para que nos levantemos y pongamos nuestras batas, nos esperaron afuera con unas copas de champagne y frutos secos, que pudimos disfrutar en un sillón dentro del área de las salas. Estos dos momentos (los masajes y el sillón) fueron los únicos que pudimos disfrutar juntos, ya que el resto de las instalaciones no son mixtas. Lo que se puede hacer es, luego de los masajes, ir a la piscina general del hotel que tiene también hidromasaje (y aunque no la usé, la vi y está buenísima).

Spa Mandarin Oriental

Este es el “y medio” spa que experimenté, ya que si bien no tuve el placer de hacer ningún tratamiento en él, sí lo recorrimos y tuvimos una breve pero linda sesión de relajación con cuencos sonoros.

El spa del Mandarin Oriental es tan hermoso como los anteriores (cada uno con su estilo especial de decoración), pero distribuido en dos pisos con salas de tratamientos.

En una hermosa salita con dos camillas y un sillón, que tenía la particularidad de tener vista a la bahía y el skyline de Brickell, hicimos una experiencia de cuencos sonoros que fue muy relajante, si no a nivel físico, sí a nivel mental. La frecuencia de cada cuenco tiene un efecto diferente sobre nuestro organismo, y aunque no sé si lo contrataría como servicio independiente, me parece un complemento excelente para un día de relajación.

Palabras finales

En cada destino podemos encontrar infinidad de opciones de spas y tratamientos de relajación, ya sea en nuestro propio hotel, en centros dedicados, o incluso en hoteles en los que no nos estamos alojando.

Si bien puede parecer lujoso y prohibitivo a primera vista (este era un gran prejuicio de mi parte) creo que considerarlo como parte de las vacaciones, particularmente el primer día, puede ser más

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