La Xbox One se venderá sin Kinect por USD 399 a partir de Junio

Microsoft anunció de forma sorpresiva que a partir del próximo 9 de Junio, comenzará a venderse una versión de Xbox One sin Kinect por un precio de USD 399 en Estados Unidos.

Xbox One

Desde que fuera presentada en público el año pasado, Microsoft siempre hizo un foco especial en el sensor Kinect como parte de la experiencia de la Xbox One y la visión con la que fue diseñada.

Phil Spencer, ejecutivo a cargo de la división de Xbox y Microsoft Studios, en Agosto pasado fue el encargado de negar que la empresa tuviera planes de comercializar la consola sin Kinect. Todo esto lógicamente sucedió antes de su salida al mercado. Quizás no imaginó que meses después los números iban a encontrarse por debajo de su mayor competidora. Ni más ni menos que la PS4, cuyas cifras alcanzan más de 7 millones de unidades vendidas alrededor del mundo desde su lanzamiento.

Recordemos que hasta hoy la Xbox One y la PS4 tienen una diferencia de USD 100 entre sus respectivos precios oficiales. Para muchos jugadores este pudo haber sido uno de los factores determinantes a la hora de elegir una opción por sobre la otra.

Si además le agregamos el hecho de que Kinect a pesar de ser un accesorio con mucho potencial, todavía no está siendo aprovechado como debería, probablemente tengamos entre manos otra de las razones principales por las que la Xbox One arrancó la carrera de las consolas “next gen” en segundo lugar.

Así es como ayer en la cuenta oficial de Twitter de Xbox, fue confirmado que desde el 9 de Junio se podrá adquirir una variante de la Xbox One por USD 399 que no vendrá con Kinect incluído. Dicho anuncio se suma a lo dado a conocer también en el día de ayer acerca de que ya no será necesario contar con una membresía Gold para acceder a los servicios de streaming disponibles en la consola.

Después de esta jugada, nos preguntamos qué ocurrirá con los planes que Microsoft tenía para Kinect. Más aún, será interesante saber cuantos desarrolladores estarán dispuestos a crear juegos compatibles con el accesorio sabiendo que quizás no todos los que cuenten con una Xbox One lo tendrán en sus casas.

Las cartas ya están echadas sobre la mesa. Exceptuando la cantidad de unidades vendidas por cada una, ahora tanto la PS4 como la Xbox One estarán en igualdad de condiciones en el mercado. ¿Podrá Microsoft de esta manera poner el viento a su favor? Veremos.

Vía | GameSpot

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