La bendición del trabajo desde cualquier lugar

Si hay algo que agradezco sobre mi trabajo, es que se puede hacer –casi– desde cualquier lado. Sólo necesito una conexión a Internet decente, mi notebook, y nada más. Y agradezco, también, trabajar para una empresa que entiende esto.

Alguna vez comenté la frase “El trabajo es algo que uno hace, no un lugar al que va“, y me gusta ver cómo más y más esta tendencia cobra fuerza en el mundo.

Por supuesto, no todos los trabajos permiten movilidad, y eso es algo lógico. Pero sí me duele ver empresas que todavía son absolutamente rígidas con respecto al trabajo en la oficina cuando solo un par de días de Home Office al mes, cuando la tarea lo permite, haría maravillas para el equilibrio entre vida y trabajo de los empleados.

Home Office

Pero las empresas inteligentes son las que en vez de asumir que tienen que controlar a sus empleados todo el tiempo, les dan –de a poquito, cada vez más– flexibilidad para que puedan hacer sus tareas remotamente. Y al menos en mi caso, y sé que en muchísimos otros, esto no causa un “viva la pepa” de usar el día de trabajo remoto para descansar, sino al contrario, aprovechar al máximo ese tiempo para demostrar que uno es productivo independientemente del ambiente.

Una vuelta de tuerca más es cuando podemos trabajar desde lugares más lejanos, mezclando un poco el viaje por placer con el trabajo cotidiano. Yo esta semana tuve la suerte de poder trabajar desde San Pablo, y quién te dice, la vida puede llevarme a hacer mi trabajo en Baja California, Montevideo, Toronto o Japón. No que haya nada de eso en mente (por ahora), pero me motiva mucho saber que sería posible si el destino me lo pone en mi camino.

Todo esto viene a colación de que la flexibilidad y la movilidad me parece uno de los grandes terrenos ganados en esta compleja relación con el trabajo, y de los que más tenemos que cuidar, demostrar que somos capaces de ser responsables en cualquier lugar, y empezar a valorarlo como uno de los beneficios más atractivos que se puede tener dentro de una relación laboral de dependencia.

Ahora cuéntenme ustedes si disfrutan de este beneficio, y cómo lo usan.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

3 Comentarios
  1. Max dice

    Hola Ceci!

    Me parece muy interesante lo que comentás, porque día tras día el futuro nos va empujando (en algunas áreas) a tener el privilegio de trabajar remotamente, si bien es importante llevar un listado de tareas o una agenda donde incluyamos las actividades relevantes para cada momento. Al menos a mí me sucede que, el hecho de no tener un horario fijo de trabajo, a veces me afecta porque cada tanto utilizo ese tiempo para otra cosa: leer un libro, ver series o películas, jugar algún videojuego, o simplemente dormir de más. El tema está en tener a mano aquellas prioridades que requieren de nuestro tiempo, y por ahí darnos pequeños premios al cumplirlas; que sigas bien! 🙂

    Max

  2. Pablo Gutiérrez (@pablogaston) dice

    Todavía nos falta un montón en ARG para entender y comprender la cultura del trabajo por objetivos en lugar de “horas-culo en silla”. Casualmente esta semana hablando con un pariente que está con problemas en su trabajo por sueldos atrasados, me comentó que le ofrecieron trabajar algunos días desde la casa pero “por menos plata”, a lo que le respondí que no tenía nada que ver una cosa con la otra, la contracción al trabajo no se mide, como bien decís en el artículo, por tener cerca al empleado.

    Hace mucho tiempo tuvimos una muy linda charla con Alfredo Abad , luego de haber recorrido las oficinas de un fabricante local de productos de tecnología, muy al estilo Mountain View. Cuando le pregunté a Alfredo si le parecía que oficinas así podrían funcionar en ARG me respondió “mientras sigan exigíendole a los empleados marcar tarjeta de 9 a 6, va a ser imposible”…

    Está claro que no todos los trabajos tienen la posibilidad de experimentar algo tan dinámico y energizante como trabajar desde cualquier lado, pero también es verdad que tanto la cultura del trabajo free lance como la del home office requiere de un gran cambio de paradigma en la forma en que los jefes interpretan la productividad de sus empleados.

    saludos y hasta el maipo y japón no pares! 😛

  3. Alejandro dice

    Hola Ceci,
    te cuento que hace 5 años que estoy trabajando desde casa. Al principio pensaba que todo sería fantástico (trabajar en invierno en el calor del hogar y no salir 5AM a tomar el cole, poder trabajar desde un café o desde la casa de mis viejos, o desde un parque, etc). Pero al tiempo me di cuenta que también este tipo de trabajo tiene aspectos muy negativos, que si no te das cuenta a tiempo pueden afectarte mucho, por ejemplo:
    * las fronteras entre vida privada y trabajo se confunden (muchas veces estás trabajando cuando deberías disfrutar de la familia, y viceversa)
    * tendencia a procastinar: nos ponemos a leer, ver nuestra serie favorita, etc.
    * la vida social se ve afectada: ya que uno s vs aislando y la únicas conversaciones que uno tiene es por skype o chat, etc.

    Por suerte pude darme cuenta de esto y corregir lo anterior. Creo que el cambio de mentalidad debería ocurrir de ambos lados (empresa y empleado) para lograr que la productividad no se vea afectada como tampoco la vida privada de cada trabajador.

    Saludos!