Boca Juniors 3D: la reseña gallina

El jueves 27 de Agosto se estrenó en los cines argentinos Boca Juniors 3D, film escrito y dirigido por Rodrigo Vila que repasa la historia de la institución y celebra su palmarés deportivo. Esta es la reseña del hincha de River que se infiltró en una sala de cine el día de su estreno, sobrevivió el tedio y vivió para contarlo.

EXPECTATIVAS

Habían varios motivos para sostener mi decisión de ponerme la soga al cuello y proponer a la redacción de Acceso Directo que era una buena idea que vaya a cubrir Boca Juniors 3D, en vez de cualquier otro film que se estrenaba la misma semana (como por ejemplo “El principito”, que no te pide simpatizar por un club de fútbol determinado para que te parezca una experiencia digna de atención).

Boca Juniors 3D pelicula trailer

La razón principal es que -en mi condición de simpatizante de River Plate– podía vivir una fantasía siniestra. Entrar a una sala de cine (llena hasta los codos de bosteros recalcitrantes en mi imaginación) a ver Boca Juniors 3D era lo más cerca que alguna vez en mi vida iba a llegar de ser el famoso infiltrado en la cancha, esa figura poética del tipo incógnito con la remera de su club debajo del buzo (solo para sumarle suspense Hitchcockeano), observando en silencio el partido, intentando mantener in fraganti su silencio entre festejos y canciones y luchando contra el impulso de festejar cuando su equipo mete un gol.

También sucede que tengo una cuota de masoquismo como espectador de cine, más aún a la hora de asumir una posición crítica. Una película que tiene todas las rifas compradas para ganarse mi enemistad o disgusto desde el vamos, puede volverse una hermosa redención de la obra, perseverando los prejuicios del espectador, o bien un ejercicio de estilo en construir una postura desde el antagonismo.

Aun llegado al caso de que la película fuese una bazofia inaguantable, la chance de asistir a un evento social como ver un film de Boca en el cine prometía ofrecer un espectáculo no solo en las pantallas, sino también entre las butacas. Así como en 50 Sombras de Grey, donde se despertaba un deseo morboso de asistir al cine más para ver las reacciones de las fangirls a la representación de su novela favorita que para conocer la historia (cosa que lamentablemente, o gracias a dios, terminé no haciendo), Boca Juniors 3D se presentaba como una oportunidad de ver cuál podía ser la relación entre el hincha/espectador y los estímulos audiovisuales de la “Experiencia Boca”.

Ya habiendo vivido gratamente la experiencia de ver recitales en la pantalla grande, serían las imágenes del film capaces de transmitir la elevación del espíritu, el aura, la inmediatez de asistir en vivo a un partido de fútbol? Si al final de cuentas, el valor de una entrada al cine 3D es aproximadamente el mismo al de una popular en la Bombonera, mas les vale que genere algo en las almas bosteras.

REALIDAD

Al llegar a la sala confirmé que la atmósfera futbolera iba a ser difícil de encontrar: a medio llenar, me rodeaban pibes en sus veintitantos con pantalones ajustados y zapatillas DC, dos o tres padres o abuelos llevando a sus pibes y un par de familias. Serian las famosas familias expulsadas por los “inadaptados de siempre” de las plateas en todo caso quienes me acompañen en el tormento, supongo.

Alguien aparte de mi no puede distinguir la supuesta forma de caja de bombones del estadio?
Alguien aparte de mi no puede distinguir la forma de caja de bombones del estadio?

La película arranca desplegando un montaje de imágenes del barrio de La Boca y de “la Bombonera” que parecían cumplir con la promesa de un despliegue visual, que justifique llevar lentes 3D sobre el rostro. Testimonios de utileros y jugadores sobre el sentimiento de salir a la cancha, sumado a una toma subjetiva de la salida de la manga conformaban un potpurrí que se acercaba al potencial poético que puede generarse sobre el fútbol en el cine. Estos primeros minutos fueron, lamentablemente, lo mas disfrutable en toda la duración del film.

¿Será porque soy hincha de River y no puedo conectar con “la pasión”? ¿Estará mal intentar encontrar coherencia y cierto rigor documentalista en una película sobre Boca? Al fin y al cabo, el cine 3D es un cine de atracciones. En su esencia esta el dinamismo y el anhelo de sorprender al espectador, cualidades que condimentan a un film a criterio del director. Por otro lado, parte del propósito/guion de Boca Juniors 3D se afianza en cantar loas a las copas obtenidas y ensayar una historia de la institución enlatada en 100 minutos.

En este dialogo entre la dimensión de espectáculo y la función didáctica de conocer más sobre el club, se ve como la búsqueda del impacto visual eclipsa los logros históricos y los títulos obtenidos por el club, a juzgar por los escasos segundos que se mantenían en escena las copas y títulos obtenidos por Boca Jrs, mientras viajamos frenéticamente por una galería de jugadores e instituciones del club, en lo más parecido a una escena de créditos iniciales que tiene Boca Juniors 3D.

Puedo entender que el motivo principal de hacer una película así es acercar un producto Boca a la experiencia (¿popular?) de los cines, sea por la recaudación final y/o generar un film con el espíritu genuino de plasmar un concepto –proselitista como lo sería una película de cualquier club de fútbol-sobre la institución deportiva. Lo que es posible cuestionar es la forma en que se elije contar la historia.

Y aquí aparece Funes. Si, el memorioso. Si, el personaje del famoso escritor Argentino que alguna vez dijo que “el futbol era estúpido”. Funes es la pieza que mantiene a la estructura con sentido, la voz que guía el relato. Lo más parecido a un personaje principal, en parte leyenda urbana, Funes es un viejito perdido en algún conventillo de la Boca que recurre a sus libros de anotaciones estadísticas y a escribir frenéticamente cada gol y momento de gloria que vemos en la pantalla.

Rayando el absurdo y el chiste mezclado con la cuestionable calidad de producción, Funes se la pasa garabateando horrendamente en un cuaderno gigante, con sus páginas ya escritas antes de que apoye la pluma, revisando pilas de “El Gráfico” entre bibliotecas destartaladas, con gestos faciales tan extraños que se vuelven casi indescifrables (supongo que relacionada a la dificultad de conciliar el sueño del protagonista del cuento. Aun así, la caracterización es..peculiar) y culminando con un viaje de ácido total, cuando en medio de la noche se le aparece sobre su escritorio una pantalla fantasmagórica proyectando en medio de su estudio un gol de Boca.

Como no conseguí una foto de Funes, les dejo al resto de los personajes junto al director (menos el bueno de Angelici, que le cedió su lugar a Mauricio)
Como no conseguí una foto de Funes, les dejo al resto de los personajes junto al director (menos el bueno de Angelici, que le cedió su lugar a Mauricio)

Existen por suerte, algunos testimonios interesantes (como la avalancha histórica de 1981 en la Bombonera por el gol de Perotti) brindados por las figuras del club y hasta algún momento emotivo –si sos un Riquelmista-, pero el enfoque histórico claramente le brinda una importancia mayor al periodo de cosecha de títulos entre 1999 y 2007 que a los otros 94 años que le preceden, con la notable aparición de Macri como el Alejandro Magno restaurador del imperio Xeneize.

El recorrido por la galería de la historia del club se completa con eventos y logros pasados (donde ante todo es destacable la calidad fotográfica del material de archivo), la mayoría victorias notables de Boca en los superclásicos, narrados por la –a estas alturas, un poco tediosa- voz de Funes y que fueron sufridos en menor medida en mi condición de millonario.

Cuando pensamos que Funes no podía volverse mejor, aparece con su último momento incomodo: relatando un extracto de “Boquita” de Martin Caparros (apropiado como recuerdo de su infancia), se nos representa el relato en un falso flashback del “funes niño” con una remera de Boca último modelo y un filtro barato de super 8 que generan más risas entre el público que evocación sensible.

En los momentos del cierre, donde se puede “sentir” la tridimensionalidad que nos prometieron durante toda la película, aparece una bombonera repleta, con papelitos de CGI volando sobre nuestros rostros, fuegos artificiales que parecen agregados en las tomas y el audio de la hinchada claramente modificado para sonar más estridente: estrategias completamente validas a la hora de producir una secuencia de impacto en el espectador y una invitación a sentirse “dentro de la cancha” pero que terminan chocando con una sensación de artificialidad.

Al final, el mayor atractivo que tenia para ofrecer, el registro de un partido en la cancha de boca, la exaltación de la hinchada local, se vuelve grotesca bajo el manto de sobredosis de espectáculo que se imprime sobre la veracidad de las imágenes.

Las únicas personas que escuche cantar por lo bajo en la sala, estaban sentadas al lado mío. A mi izquierda, un señor entrado en sus 50 con –quien supongo yo que era- su hijo, alternaba su tiempo entre susurrarle sus apéndices a la historia que Funes simulaba escribir y reproducir las canciones de la hinchada cuando aparecían en pantalla. A mi derecha, una amiga bostera de ley que decidió acompañarme al cine y cayo con su remera de Boca, asumo que con su propio morbo de verme sufrir en la sala.

De alguna manera su gesto de participación, el dejarse invadir por la experiencia le brindó un condimento extra a la película. Así, los estridentes cantos que en mi imaginación iban a brindarme el mayor sufrimiento, terminaron apareciendo como un susurro cómplice con la banda sonora que dotaba de un plus a las imágenes y un gesto redentor a una película que solo recomendaría como una lista de pecados o aproximaciones incomodas a un documental histórico. Igualmente no me pregunten a mi, solo soy una gallina.

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2 Comentarios
  1. Cecilia Saia dice

    A mi no me miren. Yo soy bostera.

  2. gustavo dice

    No se a que cine fuiste, lo que si se nota es que tu reseña critica esta envuelta de una casaca roja y blanca, esa misma que dio vueltas por el pais en el 2011. Claramente la pelicula tiene falencias tecnicas para un amante del septimo arte, pero para un amante del futbol, y mas aun para uno del club mas grande del mundo, la pelicula transmite pasion, alegrias, y se transmiten al publico que canta como si fuese en una tribuna, aplaude a las personalidades que ve y tiene ese sentimiento unico que solo puede tenerlo el hincha de boca juniors. reitero, te critica es muy partidaria, claramente no estas apto para realizarla, pero como dijiste vos, que te vamos a preguntar, si sos un gallina.